¿Cómo proteger la piel del sol durante el embarazo?

Algunas recomendaciones que pueden ayudarte de forma efectiva a protegerte de los daños del sol durante el embarazo son:

1.   Protección solar diaria

La protección solar es esencial para cualquier persona, pero durante el embarazo, cobra un papel aún más relevante. Usa diariamente un bloqueador solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30.

2.   Evita la exposición al sol en sus horas pico

Evita la exposición directa al sol durante sus horas más intensas. Los rayos UV son más fuertes entre las 10 a.m. y las 4 p.m. Salir al aire libre durante estos momentos puede aumentar el riesgo de daño en la piel. Si es necesario que salgas durante estos horarios, busca un lugar con sombra y utiliza ropa protectora, como sombreros de ala ancha y camisas de manga larga, para reducir la exposición.

3.   Hidratación y protección de la barrera cutánea

Mantén tu piel hidratada para preservar su salud. Emplea cremas hidratantes diseñadas específicamente para la piel sensible, ya que están formuladas para mantener la barrera cutánea intacta y evitar la pérdida de humedad sin causar irritaciones.

Una barrera cutánea saludable protege contra los agentes externos. Los productos que contienen ingredientes como el ácido hialurónico, la manteca de karité y la glicerina son excelentes opciones para mantener la piel bien hidratada y protegida.

4.   Nutrición adecuada para la piel

La alimentación juega un papel importante en la salud de la piel durante el embarazo. Consume una dieta rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, pues es beneficioso para mantener la piel en su mejor estado. La vitamina C, por ejemplo, es conocida por su capacidad para reducir los daños causados por los rayos UV y promover la producción de colágeno.

Mantén una ingesta adecuada de ácidos grasos omega-3, que son esenciales para la función de barrera cutánea y pueden ayudar a reducir la inflamación en la piel. Los alimentos como el salmón, las nueces y las semillas de chía son magníficas fuentes de omega-3.

5.   Mantén una rutina de cuidado de la piel constante

Una rutina de cuidado de la piel diaria es esencial para mantener una piel saludable durante el embarazo. Limpia suavemente la piel por la mañana y por la noche con un limpiador adecuado para tu tipo de piel. Después, aplica un tónico suave y un protector solar de amplio espectro en la mañana. Por la noche, utiliza una crema hidratante y productos específicos según tus necesidades, como sueros antiedad o para tratar manchas oscuras.

Recuerda que la constancia es clave para ver resultados significativos en tu piel.

6.   Consulta a un dermatólogo

Si tienes preocupaciones específicas sobre tu piel, es importante buscar la ayuda de un dermatólogo. Los dermatólogos están capacitados para evaluar y tratar problemas de la piel en embarazadas y pueden proporcionar orientación personalizada sobre el cuidado de tu piel durante esta etapa.

Cómo proteger a tus hijos de las situaciones peligrosas en Internet

Los niños y adolescentes suelen emocionarse con la infinidad de información existente en internet, pero los padres saben que no todos estos contenidos son adecuados para ellos. Con un software de control parental los padres pueden monitorear el teléfono móvil para impedir que se encuentren con contenidos peligrosos.

Internet en la actualidad puede representar peligros para los niños y adolescentes. No solo se encuentra contenido dañino e inapropiado para los menores de edad, sino que estos pueden hacer contacto con personas que tienen malas intenciones, lo cual podría afectar su integridad tanto física como mental.

Por estas razones se debe tener un monitoreo constante del niño o adolescente y de su huella digital. Muchas veces los hijos ocultan su actividad en internet frente a los padres, y frente a esto se requieren otras herramientas para poder estar al tanto de todo lo que está ocurriendo. Este problema es el que busca solucionar el mercado de software para control parental.

Un programa de monitorización del móvil permite a los padres revisar los chats de Whatsapp, Instagram, Messenger, entre otras aplicaciones de mensajería instantánea. Se dispone también de funciones de geolocalización, keylogger y otras funciones muy interesantes para estar siempre actualizados sobre la vida digital del niño o adolescente, y así siempre mantenerlos seguros de cualquier peligro.

Los mejores software de control parental

El mercado de software para control parental es bastante amplio, y se cuenta con muchos programas de alta calidad, para todos los gustos y necesidades. Un buen ejemplo es la app Eyezy, una de las aplicaciones más populares de su tipo para dispositivos móviles Android o iOS.

Según las diversas opiniones Eyezy que han proporcionado los usuarios, la app cuenta con una gran variedad de funciones que permiten a los padres saber todo sobre sus hijos: su ubicación, su lista de contactos, su galería, los chats e incluso las palabras que escriben con el teclado. Es compatible con varios sistemas operativos, y lo único necesario para supervisar el dispositivo del niño o adolescente es contar con una conexión a internet.

El panel de supervisión se actualiza cada 3 o 4 horas. En general la aplicación ha demostrado un buen rendimiento y ha sido de utilidad para muchos padres y madres preocupados por la actividad de sus hijos en internet. Sin embargo, no es la única opción con la que cuentan los responsables del niño o adolescente.

Existen maneras de localizar número de celular mediante GPS. Lo único necesario es ingresar el número del hijo en la aplicación, y el sistema se encargará de realizar una triangulación por satélite para proporcionar la ubicación del dispositivo móvil, tanto en formato coordenadas como en formato Google Maps. Es una herramienta muy útil para saber en qué lugar se encuentra el hijo y saber si se encuentra en un espacio peligroso.

El control y la gestión de la agresividad en nuestros hijos e hijas

La agresividad es una emoción natural que todos los seres humanos experimentamos en ciertos momentos de nuestras vidas. Sin embargo, cuando se trata de nuestros hijos e hijas, es fundamental enseñarles cómo controlar y gestionar adecuadamente esta emoción para fomentar comportamientos y conductas adecuadas, positivas y respetuosas, hacia ellos mismos y hacia los que les rodean.

Estrategias para manejar la agresividad y promover un ambiente familiar saludable

Como madres o padres es importante conocer estrategias efectivas, con el objetivo de conseguir un ambiente propicio para el desarrollo emocional y social de los menores.

Para ello, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Entender la agresividad infantil. La agresividad en los menores es una respuesta emocional que puede manifestarse de diferentes maneras, como golpear, morder, empujar o gritar. Es importante comprender que, en muchas ocasiones, no son agresivos de forma intencional o maliciosa, sino que carecen de las habilidades necesarias, para manejar sus emociones de manera adecuada.

  • Fomentar la comunicación y la empatía. La comunicación efectiva, afectiva y empática es fundamental, para ayudar a nuestros hijos e hijas a gestionar su agresividad. Desde el hogar, como referentes suyos que somos, debemos fomentar un ambiente de conexión y comunicación amable, en el que los menores se sientan seguros para expresar sus sentimientos y emociones. Debemos escucharlos activamente, validar sus emociones y enseñarles a expresarse de manera adecuada. Son herramientas clave para que se puedan desarrollar su inteligencia emocional.

  • Modelar un comportamiento sano y positivo. Los hijos aprenden principalmente de la observación y la imitación. Las madres y los padres debemos ser ejemplo de un comportamiento positivo y no violento. Si los menores nos ven a los referentes manejando el estrés y los conflictos, que puedan surgir en el día a día de manera pacífica y respetuosa, aprenderán a hacerlo por ellos mismos. Y, al contrario, si en casa ven que somos agresivos en lo que decimos o hacemos, estaremos perdiendo una muy buena oportunidad para que aprendan a gestionar dichos conflictos y en momentos tensos y de estrés, probablemente nos imiten. Como padres y madres debemos ser conscientes de cómo manejamos nuestras propias emociones y conflictos, ya que esto tendrá un impacto directo en el comportamiento de nuestros hijos e hijas.

  • Establecer límites claros y enfocarse en soluciones. Aunque es importante fomentar un ambiente de comprensión y empatía, nuestros hijos e hijas también necesitan límites claros. Como referentes debemos establecer reglas consistentes, consensuadas y explicar lo que puede suceder ante la aparición de comportamientos agresivos. Es esencial que, si hay consecuencias, estas sean razonadas, estén relacionadas con lo que ha pasado, sean respetuosas y sean útiles para que dicho comportamiento se vaya extinguiendo o no vuelva a producirse. Y que podamos enseñarles a sentirse responsables, y no tanto culpables, de lo que ha pasado. Y acompañarlos, para que sean capaces por ellos mismos de reconocer, asumir, reconciliar y enfocarse en soluciones o alternativas para mejorar dichas conductas.

  • Enseñarles alternativas saludables. En lugar de decirles a nuestros hijos e hijas simplemente lo que tienen que hacer, sería muy interesante que, cada vez más, les vayamos haciendo más responsables que obedientes. Para ello, es importante que entiendan las cosas, que les transmitamos el porqué de lo que hay que hacer y les enseñemos alternativas
    saludables, desde la curiosidad y la colaboración. Cuando están frustrados y necesitan descargar, es fundamental que sientan esa emoción desagradable y que podamos ayudarles para que puedan canalizarla a través de actividades que les brinden opciones constructivas. Estas les ayudará a desarrollar habilidades positivas de afrontamiento y a manejar su agresividad de forma productiva (dibujar, escribir, practicar deporte, etc.).

  • Buscar apoyo adicional, si fuera necesario. Si nuestros esfuerzos como padres o madres por controlar y gestionar la agresividad de nuestros hijos, no muestran resultados significativos y el día a día en el hogar se complica y se nos va de las manos, puede ser útil buscar apoyo. Puede ser de gran ayuda ponernos en contacto con profesionales de la salud,
    como psicólogos o terapeutas infantiles y juveniles. Nos podrán proporcionar orientación y estrategias específicas adaptadas a nuestros hijos para abordar su agresividad. No hay nada de malo en pedir ayuda cuando se necesita y contar con el apoyo adecuado. Eso puede marcar la diferencia en el desarrollo emocional y social de nuestros hijos.

  1. Conclusión

    La agresividad en nuestros menores es un desafío común para las familias, pero con un enfoque consciente y positivo y las estrategias adecuadas, es posible fomentar conductas no agresivas y promover un desarrollo emocional saludable.

    Mediante la comprensión de la agresividad infantil y juvenil, el establecimiento de límites claros, la enseñanza de habilidades de resolución de conflictos, el modelado de conductas no agresivas y la promoción de la expresión emocional adecuada, podemos guiar a nuestros hijos e hijas hacia un comportamiento más pacífico y constructivo.

Animación a la lectura para niños

Inculcar hábitos de animación a la lectura para niños en el hogar representa una oportunidad de sumergir a los peques en un universo cargado de historias, fantasías, magia e ideas maravillosas. Ayuda a conectarlos, incluso sin necesidad de usar Internet, con el mundo entero. Además, amplía las posibilidades de que adopten pensamientos diferentes, del pasado, presente, futuro y de la vida en general.

La lectura, en sí misma, deja huella, pero esta visión (quizá idealizada) de esta actividad tan enriquecedora, puede resultar contraproducente cuando aterrizamos en la realidad. Y es que los teléfonos móviles, los ordenadores, los videojuegos y la televisión son actualmente las principales «ventanas» que los niños utilizan para ver y descubrir el mundo. Como nativos digitales es natural que se sientan mucho más atraídos y atraídas por explorar lo que está a la vista de estos dispositivos.

No siempre es fácil, por tanto, para los progenitores, introducir algunas actividades de animación a la lectura para niños en la rutina de sus hijos. La razón es simple: un libro les resulta menos interesante que una pantalla colorida y brillante con imágenes y sonidos en movimiento. Sin embargo, la probabilidad de que los jóvenes lectores obtengan mejores resultados en la escuela y en sus futuras carreras es más alta.

Queremos en Up!family profundizar acerca de cómo incentivar el ejercicio de la lectura en los pequeños y pequeñas de la casa.

Técnicas de animación a la lectura para niños

No hay duda que leer es una actividad hermosa y los niños y niñas deben entenderlo desde pequeños con la ayuda de sus padres. Ahora, la principal tarea que debemos realizar, si queremos que nuestros hijos e hijas desarrollen pasión por la lectura, es mostrar pasión por los libros y reducir las horas frente a los dispositivos electrónicos.

Además, la animación a la lectura para niños no supone obligar a los peques a leer porque su respuesta será de rechazo. Lo mejor es actuar con astucia y mostrarnos como lectores recurrentes.

He aquí algunos consejos útiles para despertar la pasión de nuestros hijos e hijas por los libros, los cuentos y, como no, también los cómics.

  • Empieza a leerles desde bebés. Dedica tiempo a leerle cuentos a vuestros peques desde sus primeros años de vida. Hacer de esta actividad una costumbre les ayudará a asociar los libros y la lectura con sensaciones gratas y los animará a aprender a leer.

  • Lee en voz alta y teatraliza la lectura. Que los niños escuchen cada detalle del cuento a la vez que se teatralizan las voces de los personajes, les permitirá familiarizarse con las historias y aprenderán a seguir un hilo argumental. Además, conocerán la pronunciación correcta de las palabras y les ayudará relajarse y fortalecer el lazo familiar.

  • Comparte la lectura. Una actividad muy efectiva de animación a la lectura para niños es repartir el texto. ¿En qué consiste? Independientemente de que no sepan leer, cuando a ellos y ellas les encanta algún cuento suelen pedir que se los lean muchas veces. Aquí es donde podemos dejarles que ellos y ellas completen algunas partes, fomentando, sin duda, la animación a la lectura en los niños que tanto deseamos.

La importancia del juego en la educación infantil

Aprender jugando

El juego puede plantearse desde dos prismas:

  • El juego libre y espontáneo que eligen los peques.

  • El juego que elegimos los adultos para que jueguen. En este, aunque tratamos que la actividad cumpla una función, siempre se hace desde la libertad que el juego lleva implícita. No es cuestión de poner reglas y condiciones a tan temprana edad. Que los niños y niñas se vean obligados a observar, palpar, descubrir y que tomen la iniciativa, incluso dándonos «órdenes» a los adultos, para que entremos en su juego y nos involucremos, ya que la importancia del juego en la educación infantil es primordial.

Las familias, tutores y cuidadores de niños y niñas tienen un papel muy importante, ya que deben enseñarles con cariño a aprender, lo que repercutirá en el buen desarrollo físico, sensorial, intelectual y afectivo-social de nuestros hijos e hijas.

Objetivos generales que se fijan en el primer ciclo de infantil (0 a 3 años)

Los objetivos del juego para el primer ciclo de infantil son los siguientes:

  • Identificar las necesidades básicas de salud y bienestar, de juego y de relación.

  • Descubrir, conocer y controlar progresivamente su propio cuerpo, sus elementos básicos y sus características, para valorar sus posibilidades y limitaciones y actuar así de forma cada vez más autónoma en las actividades habituales.

  • Relacionarse con los adultos y otros niños, percibiendo y aceptando las diferentes emociones y los sentimientos que se le muestren. De esta forma, desarrolla progresivamente actitudes de interés y ayuda.

  • Observar y explorar activamente su entorno inmediato y los elementos que lo configuran, identificando las características y propiedades más significativas, para disfrutar de todo tipo de estímulos.

  • Regular paulatinamente su comportamiento en las propuestas de juego, rutinas y otras actividades, que presenta el adulto, para que disfrute con ellas y las use para dar cauce a sus intereses, conocimientos, sentimientos y emociones.

  • Comprender pequeños mensajes orales que se le van dirigiendo en los contextos habituales, para que aprenda, progresivamente, a regular su comportamiento.

  • Comunicarse con los demás utilizando el lenguaje no verbal y corporal, para expresar sus sentimientos, deseos y experiencias e influir en el comportamiento de los demás.

  • Descubrir diferentes formas de comunicación y representación, utilizando sus técnicas y recursos más básicos y disfrutar con ellas.

  • Potenciar su creatividad, expresividad e imaginación.

En el juego es imprescindible también respetar el ritmo de cada niño. Por eso, dependiendo de su distinta evolución y progreso, los objetivos pueden variar.

Partimos de la premisa de que el juego es el elemento educativo único a estas edades. Además de aportarnos información sobre los niños, el juego permite que evolucione, manipule, se desarrolle, experimente, observe, se relacione y aprenda. De ahí la importancia del juego en la educación infantil.

Si además, el niño o la niña juega e interactúa con otros peques, ejercita su función cognitiva. Es una especie de «entrenamiento» para el cerebro que colabora positivamente a mejorar la atención y la memoria.

Por eso, es conveniente ofrecer un abanico de posibilidades y actividades de acuerdo a los intereses y momento evolutivo del niño (a través del juego y la manipulación), con el fin de conocer y descubrir su entorno más inmediato, el desarrollo de la actividad motriz e intelectual y sus necesidades básicas, tales como la alimentación, el sueño, la higiene, la afectividad…

También debemos tener en cuenta la estimulación sensorial, pues a través de los sentidos el niño recibe toda la información necesaria para su pleno desarrollo. El ambiente está lleno de estímulos que le motivan y desarrolla sus sentidos (sensaciones y percepciones).

Para llevar a cabo el modelo de aprendizaje basado en los sentidos, es conveniente tener en cuenta los siguientes principios metodológicos:

  • Individualización: debemos respetar el ritmo individual de cada niño para su correcto desarrollo.

  • Importancia de lo lúdico: se considera un método de aprendizaje motivador para el desarrollo de nuestros hijos.

  • Socialización: es de vital importancia la afectividad entre la familia y sus hijos e hijas, pues los aspectos relacionales y afectivos son esenciales.

  • Aprendizaje significativo: motivamos hacia un aprendizaje mediante el juego, la acción, la manipulación y la verbalización, para que sea realmente significativo.

  • Perspectiva globalizadora: se trata de estimular el desarrollo de todas sus capacidades, tanto físicas, como afectivas y sociales de forma global.

Estos principios metodológicos se aportan desde que el niño nace, de manera global y gradual, partiendo de los intereses reales de nuestros hijos e hijas y potenciando el mayor número de relaciones, entre lo que ya conoce y la nueva información, siendo así protagonista de su propio aprendizaje. Todo esto reafirma la importancia del juego en la educación infantil.

El juego es un método global, que entiende la individualidad propia de cada niño, en el que la realización de las actividades, tanto libres como organizadas, influye de forma positiva para adquirir seguridad, autoimagen y autoestima. Fomenta, además, actitudes positivas hacia los aprendizajes, estimula su curiosidad y el interés por explorar, descubrir y comunicarse, pues consolida las bases para que los niños encuentren el gusto por aprender y ser felices.

Tecnopatías en la infancia: ¿hacia dónde vamos?

Cada poco tiempo aparece una nueva palabra para designar algún concepto relacionado con la salud. Es el caso de «tecnopatía», que es la denominación por la que se ha optado para hablar de todas las consecuencias sobre la salud que pueden tener las tecnologías asociadas al uso del teléfono móvil y de internet.

Muchas de estas «nuevas enfermedades», lo son «entre comillas». Me refiero a que podrían considerarse más una desviación de la normalidad que una enfermedad propiamente dicha, pero en cualquier caso, su aumento es indiscutible, y cada vez se produce a edades más tempranas. De forma acorde a cómo se produce el acceso a las pantallas. Esto aplica especialmente a las llamadas tecnopatías psicológicas.

Tecnopatías físicas

Están relacionadas con la postura que adoptamos con la utilización de las pantallas y con el uso de nuestros órganos sensoriales: vista y audición.

Problemas auditivos o mal de iPod

Especialmente por el uso continuado de los auriculares que se colocan directamente en el conducto auditivo (conocidos como «de botón»). La tendencia es a utilizar volúmenes más altos de los recomendados, entre otras cosas para superar el ambiente -que suele ser ruidoso-. Este estímulo directo en el conducto auditivo causa con el paso del tiempo pérdida de audición, sordera en mayor o menor grado, así como disminución de la agudeza auditiva y con ella una disminución de la capacidad de oír sonidos agudos.

Tensión ocular o estrés visual

Un elevado número de horas frente a la pantalla, estresa a nuestro sistema visual. Así no es extraño sentir sequedad ocular, sensibilidad a la luz, pesadez al leer, lagrimeo, enrojecimiento, así como dolor de cabeza e incluso mareo en relación a todo ello.

Lesiones por movimientos repetitivos

Son lesiones que se producen por malas posturas y movimientos repetitivos relacionados con la utilización de teléfonos y tabletas.

Afectan especialmente a las extremidades superiores. Por ejemplo la tendinitis de los dedos pulgar e índice (se conoce también como «whatsappitis»), la que afecta a la muñeca por la posición levantada al teclado o el síndrome del túnel carpiano.

Dolor de espalda

Aunque puede doler cualquier parte de la espalda por las malas posiciones, la parte que más frecuentemente se afecta es la cervical, por el gesto de agachar la cabeza para escribir o leer.

Insomnio tecnológico

El uso nocturno de internet y las aplicaciones móviles origina insomnio. En este insomnio participan 2 causas: la primera es el tiempo que se emplea y que se descuenta de las horas de sueño (en realidad también puede pasar viendo la tele…) y la segunda es el impacto de la luz azul de las pantallas, que interfiere en la secreción de la melatonina.

Tecnopatías psicológicas

Como os comentaba, no están definidas como enfermedades en los manuales en los que están codificadas las enfermedades.

Adicción a internet

La adicción a internet o ciberadicción es aquella situación en la que existe un uso abusivo de internet a través de diferentes dispositivos y este uso interfiere con la actividad habitual, originando afectación social, laboral o familiar.

Es un diagnóstico en el que no hay consenso: hay profesionales que defienden su existencia, mientras otros solamente consideran que hay un abuso excesivo sin poder considerarse una adicción, como ocurre por ejemplo con las drogas.

Lo que sí observamos en los jóvenes es un uso muy intenso durante el primer año en el que tienen teléfono móvil. Luego suele disminuir hasta «normalizarse» (admitiendo que todos estamos un poco «enganchados»).

Sí que está codificada en los manuales de enfermedades la adicción al juego a través de internet. El patrón típico del ludópata, se amplía con esta modalidad. Se produce un impulso compulsivo por el juego a través de la red en detrimento del entorno.

Internet ofrece facilidad de acceso al juego (24×7) y diversidad de opciones.

Otros problemas detectados

  • Nomofobia: Ansiedad que sufrimos cuando no llevamos el móvil encima o no podemos utilizarlo.

  • Apnea del whatsapp: Consulta constante y compulsiva de si han llegado nuevos mensajes

  • Síndrome de la llamada imaginaria o de la vibración fantasma: Pensamos que el móvil ha vibrado y rápidamente lo vamos a consultar (muestra el grado de dependencia….)

  • Depresión del Facebook: Se pasa mucho tiempo en las redes sociales, originando aislamiento y baja autoestima.